Caso Almería

Caso Almería: Crónica de la tragedia

Crónica de la tragedia

En la primera parte de El Caso Almería: abierto para la historia (Viaje a Andalucía) sitúa Antonio Ramos Espejo la crónica narrativa, de reconstrucción de los hechos. El periodista construye su análisis de la realidad por dos vías: el mundo cotidiano de los tres jóvenes, que viajan a Almería desde Santander para asistir en Pechina a la primera comunión de Francisco Mañas, hermano pequeño de Juan Mañas; y el ambiente encrespado con las acciones terroristas en España, por los atentados del GRAPO y ETA, que llenan de sangre el proceso de transición a la democracia, en un tiempo en que el periodismo, controlado en la Dictadura, ha resurgido con una fuerte vitalidad. Aquí se plasman los detalles pormenorizados en una crónica donde el reporterismo está vivo y el sentir literario funde la realidad con la interpretación de esa realidad, en una reconstrucción de autor para que el lector comprenda que así pudieron ocurrir las cosas.

Paralelamente, comparece la vida política del momento, de tal manera que las crónicas tejen un documental escrito sobre lo ocurrido. Y por esta estrategia periodística, la evolución pormenorizada de los hechos se ve acompañada de intriga y suspense, en los momentos iniciales. Viaje a Andalucía parte, pues, del atentado terrorista en Madrid, el viaje de los jóvenes hacia Almería, el paso por Alcázar de San Juan, el encuentro con la persona que cree que los rostros de los tres etarras en una información de El País se parecen a los que acaban de alquilar un coche para seguir el viaje, ya que el suyo se les ha averiado. Después todo evoluciona rápidamente, la muerte, la búsqueda de los padres de Juan Mañas, la declaración oficial de que ha sido “un trágico error”, procesamiento de tres guardias civiles y la exhumación de los cadáveres. Antonio Ramos escribe: “Lo que aquella noche sucedió dentro y fuera de la Comandancia está envuelto en una tremenda nebulosa”. Se repasan los hechos por el periodista y cada vez surgen nuevos interrogantes. Hasta que el nombre del antiguo cuartel, Casas Fuertes (construido en el siglo XVIII), aparece entre los datos de la actualidad, el lugar oscuro de la tragedia. “A los detenidos no se les había aplicado la ley antiterrorista, ni el mando político, en ese caso responsable en Almería, el gobernador civil, estaba informado, y si lo estaba, jamás se supo qué hilos a su alcance movió para intervenir en una operación tan delicada como era la detención de tres supuestos etarras, implicados en el atentado al general Valenzuela”.

El montaje del simulacro de fuga constituye el detonante para que la observación periodística desmenuce las circunstancias de una realidad que hoy día sigue conmoviendo: “El Ford Fiesta con los tres detenidos, esposados en el asiento de atrás, subía descontrolado la pendiente, cuando abrieron fuego Castillo Quero y Gómez Torres con sus subfusiles Z-62, ráfagas cortas y continuas y el número Fernández Llamas, con su pistola reglamentaria, disparando a dos, tres o cuatro metros del vehículo que se escapaba. Los disparos alcanzaron mortalmente a los detenidos y el Ford-Fiesta envuelto en llamas caía por el terraplén de la derecha a ocho metros de desnivel hasta pararse junto a las higueras secas al pie del barranco, que se tragaba así el dolor sordo de Juan Mañas, Luis Cobo y Luis Montero, obligados a desempeñar hasta el último suspiro el papel de tres etarras”.

El periodista se entrevista con quienes pueden aportar aspectos de la tragedia: familiares de las víctimas, personal de la funeraria, pescadores testigos del incendio del vehículo en la carretera de Gérgal; el hecho de que también se les intente presentar como delincuentes comunes. Y la alusión a torturas: “A uno de ellos se le veía como una herida grande en la cara, como el efecto de un culatazo, y dos orificios de bala”. Están los momentos del primer juez, Cristóbal García Teruel, de María Morales, madre de Juan Mañas, la reacción en la prensa, el juez especial Ángel Tortosa. Y la declaración del ministro del Interior, Juan José Rosón: “Estamos ante un trágico error”, ya una frase para la historia. A lo que responde Dolores Mier: “Es el mayor crimen que han podido cometer con unos chicos inocentes”.

Recoge Antonio Ramos la declaración sorprendente de los abogados defensores, Juan José Pérez Gómez, Fulgencio Pérez Dobón y Francisco Tara Hernández: “Lo sucedido es algo que pertenece a la crónica triste a la que desgraciadamente nos tienen acostumbrados los llamados medios de comunicación. Es un suceso más entre los muchos que se vienen produciendo diariamente”. Y la declaración del Fiscal General del Estado, el 26 de mayo de 1981: “Todo está reveladoramente claro ahora”. Y como testigo para mantener la memoria histórica queda una cruz de mármol en un lugar de la carretera de Gérgal: “En este lugar aparecieron calcinados los cuerpos de Juan Mañas Morales, de 24 años de edad, Luis Cobo Mier, de 29 años de edad, Luis Montero García, de 33 años de edad, en extrañas circunstancias. Vuestros padres, hermanos, familiares y amigos no os olvidarán jamás. D. E. P.”

En esta primera parte aporta Antonio Ramos los textos de documentos que soportan el círculo de la información: crónica del atentado en Madrid (Agencia Logos); homilía de Benavent Escuin, en el funeral de las víctimas militares del atentado; Mensaje del presidente Calvo Sotelo (TVE y RNE); crónica de El País sobre los acontecimientos; editorial de El País; información en El País con fotos de tres etarras; radiograma y télex de la Guardia Civil; primer comunicado de la Guardia Civil a los medios; comunicado del Ministerio de Justicia; telegrama de la asamblea de trabajadores de los Ferrocarriles de Vía Estrecha de Santander, donde trabajaba Juan Mañas Morales; editorial de El Periódico de Barcelona: ¡Ay, lo de Almería!; artículo de Antonio Álvarez Solís, en El Periódico de Barcelona; editorial de El País: Al menos, una explicación; entrevista del periodista Manuel Gómez Cardeña al Jefe del Mando Único Antiterrorista, Manuel Ballesteros, en Ideal; rueda de prensa del ministro del Interior, Juan José Rosón; declaraciones de Dolores Mier, en la SER; nota de la Guardia Civil sobre la enfermedad de Castillo Quero; nota de la Asociación Pro-Derechos Humanos; intervención del ministro Rosón, en el Congreso; declaración a Diario 16 de Luisa Galiana, que alquiló un coche a los tres jóvenes; editorial de El País: Esto no es una explicación; editorial en los periódicos de Editorial Católica; artículo de F. L. de Pablo en Ya; artículo de Manuel Soriano, en Diario 16; auto del procesamiento por la Audiencia Provincial; recurso de los abogados defensores contra el procesamiento; editorial de El País.

Miguel Ángel Blanco Martín

Miguel Ángel Blanco Martín

Periodista. Expresidente y socio vitalicio de la Asociación de Periodistas – Asociación de la Prensa de Almería (AP-APAL) y miembro del Colegio de Periodistas de Andalucía en Almería (CPPAA) y de la Asociación de Escritores y Críticos de Cine de Andalucía (Asecan).
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