Las crónicas de Zico y Paca

Traidores sin saberlo

Traidores sin saberlo

Charles Maurice de Talleyrand-Perigord, Príncipe de Benevento y otros títulos variados, pasa por ser el autor de la respuesta a un olvidadizo Zar de todas las Rusias, “Majestad, eso de la traición es cuestión de fechas”. Julio Cesar, menos ampuloso, conocedor de con quién se jugaba los cuartos, solía repetir, cuando tenía la ocasión, es decir muchas veces, “amo la traición, pero odio al traidor”. Al final, fue traicionado.

No obstante, convendremos al menos, que los anteriores decíos, son algo así, como muy majestuosos. En demasía majestuosos, pa los tiempos que corren. Que sin duda eran igual en las antañas referencias, pero los antedecios tienen un algo de patina histórica que aparentemente les da categoría. Pa’ ahora necesitamos algo más cobarde, más sucio, más canallesco. Lo he vuelto a encontrar en don William Shakespeare. Ross: “No quiero decir más, que son tiempos crueles, cuando somos traidores. Y ni siquiera lo sabemos”. (Macbeth, IV). Porque la verdad, nos guste o no, es que todos estamos siendo traidores en mayor o menor medida. Diferencias cuantitativas, no cualitativas.

Estamos rasgándonos las vestiduras, vertiendo ríos de lágrimas, fustigándonos nuestras conciencias (en caso de tenerlas) por una realidad fotografiada, de un niño ahogado mientras su familia pretendía llegar a Europa. ¿Donde estaban nuestros gobiernos, donde estábamos mientras se armaba, se apoyaba, se justificaban, se pagaban los ataques contra la República Árabe Siria (origen de tantas muertes), y se convertía a su presidente Bashar al Asad en el eje del mal, como antes lo habían sido Irak, Libia, Egipto, Argelia y sus respectivos líderes? (nada más lejano que mi defensa de anteriores situaciones) ¿Pa’ donde mirábamos? Lo moderno, lo progre era aplaudir las denominadas primaveras árabes, cuando eran más viejas que un invierno con brasero de picón, chubascos y botas de agua. El error humano es. El postureo por modas o corrientes, roza la traición.

Los dramas humanos, desgraciadamente son relativizables. Los sentimientos también. Y todos ellos direccionados, en función de un objetivo, generalmente nada respetable. Me voy a atrever a hacer una comparación. El niño ahogado, o los niños que cada día mueren en una guerra, o mueren de hambre o de sed, impactan en una cultura occidental con más fuerza relativa, que en las sociedades que emigran por mar, están en guerra o pasan hambre y sed. Estas últimas sociedades, conviven desgraciadamente con la muerte, con sus muertes. Y cuando se convive, nos insensibilizamos, nos termina por parecer casi normal. Una muerte, una violación, un asesinato… son una o uno más.

A nuestro mundo, en nuestro mundo, “aquí no se salva ni Dios, lo asesinaron, lo asesinaron”, nos consolamos, nos tapamos las vergüenzas, nos aislamos con pensar que aquí, aunque las cosas van jodías, eso que vemos, leemos o escuchamos no nos toca…. Hay una advertencia de Jesús de Nazaret en sus Evangelios, “…porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber; estaba de paso y me alojaron; desnudo y me vistieron; enfermo y me visitaron; preso y me vinieron a ver” (Mateo 25, 34-36) y aclara “cuando hicisteis eso con uno de los pequeñuelos, conmigo lo hacíais”.

Cuando ves o sientes a un pequeñuelo pasar hambre o frío por aquí, estáis permitiendo que un niño se ahogue en una playa a varios miles de kilómetros, cuando sabes que no tienen dineros pa’ sus hijos, pa’ que tengan un material escolar en condiciones o una ropa digna en la casa de al lado, estáis permitiendo que un desalmado viole a un niño o a una niña en nombre de cualquier dios… Basta pues, de traidores sin saberlo. Basta de falsa dignidad, de hipócritas recolectas. Yo también soy muchas veces traidor, y lo que es peor, sabiéndolo.

Mas como me gusta bajar a lo concreto, permitidme traer aquí la hipocresía, la traición y la indignidad hecha carne en una salida de pata, en “una gracia” de la Excelentísima Señora Doña Celia Villalobos, Vicepresidenta no se cuanto del Congreso de los Diputados, como expresión de cuanto se hizo o no se hizo con muchos de estos pequeñuelos. Malditos sean ellos, no los pequeñuelos. “Espero que los andaluces que tuvieron que salir de Andalucía por culpa de un nazi, de un fascista que fue Franco, no necesiten ahora un pasaporte extranjero para volver a ver, a visitar las tumbas de sus familiares”. Al oírlo, es para quedarse pasmao. No me gusta hacer demagogia ahistórica. No me gusta decir aquello que los herederos del franquismo, están en el PP. Muchos descendientes de vencidos, militan en las filas del PP, muchos descendientes de los vencedores militamos en la sedicente izquierda. Pero claro, ¿dónde estaba esta señora a la hora de las variadas votaciones en el Congreso de los Diputados sobre estos temas y colaterales? Es una burla a la historia de este país, porque se haya calentao con don Artur Más. Es una tomadura de pelo a las desgracias de los vencidos. Y ya estamos bien de eructos de pijas malcriadas. O de la leche que mamó o mamaron… que lo mismo da. Que se jodan ellas, no queremos esas ternuras falsas y tardías. Si quiere jugar a ser la candidata más roja de Málaga, que se lo juegue a los dados, con quien ponga la IU del sur en sus variantes. Traidoras sin saberlo o sabiéndolo.

Zico y Paca, mis perros, andan encantados con la publicación del primero de una serie de artículos en los periódicos, escritos por Lydia. El asunto, la crisis y la imposibilidad de muchas familias para hacer frente a los gastos escolares. Paca saca el tema, “hija es que es mu caro el baby faralaes con lunares rosas que llevo al colegio…esto es pa ir a las barricadas”. Zico como está penoso con la crisis griega dice “que él se conforma con un baby azulillo de probe…” Paca propone unas cuantas botellas de champagne francés, pa’ celebrar el triunfo de la columnista, y que pague Lydia. Dos horas después vienen los tres cantando “Asturias patria querida” y dando trompicones por los olivos. Los quiero.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.