Las crónicas de Zico y Paca

¿Caridad? ¡No, gracias!

Café para todos

¿Caridad? ¡No, gracias!

Café para todos

Cuando en el artículo de la semana pasada en esta especie de coloquio cervantino entre dos perros (un perro andaluz y una perra andaluza), Zico, mi perro, me asesoró convenientemente que terminara con una reflexión de Ángel Ros (Alcalde de Lleida), reflexión irreflexiva que demuestra que a Alcalde puede llegar cualquiera, tal como, “Hay que superar el café para todos, para que el PSC y el PSOE sean fuertes”, no era, no éramos conscientes, de que otro periódico terráqueo lo iba a superar con una solemne gilipollez (al Alcalde de Lleida, no a mi Zico que es un prudente berlingueriano de pura casta), en su editorial de hace unos días…NEGOCIACION Y ACUERDO (de acuerdo, faltaría más…) y en el subtitular de entradilla, “Hay que acabar con el café para todos, pero no con la solidaridad entre comunidades”. Al carajo. Punto.

Si al Alcalde de Lleida, doctor en Física e Informática, y Presidente del PSC, le salió la vena sentimental, pidiendo el fin de “el café para todos”, para que sus entrambos partidos (PSC y PSOE), tomaran en su lugar Colacao o Nesquik o espinacas popeyanas a fin de volver a ser fuertes y radiantes, para bien de ellos y del Imperio… a la antedicha editorial le sobran juego de palabras conceptuales, un repaso de historia y dos manos de política y constitucionalismo (con perdón), desde unos editoriales en los que tuve el honor de ser citado, en la versión más suave, como “frívolo”. Os perdono.

En el editorial del domingo 16 de agosto, se escribe (el papel lo aguanta todo) que, “De la condición de nación o nacionalidad, no deriva el derecho a una mejor financiación, pero (continua un juego insustancial por exceso de especias)…es un asunto susceptible de negociación y acuerdo”. Acabáramos. Vamos que la pela es la pela. Vamos, que para que el PSC y el PSOE sean más fuertes, la cuestión reside en que algunas comunidades tengan una mejor financiación que las otras restantes. Pues apaga y vámonos. Y todo esto desde la inexistencia de una posición univoca, en esta cuestión, entre el PSOE y el PSC, ni dentro del PSC ni dentro del PSOE, tanto política como territorialmente.

Pa este viaje no es mester alforjas. Con sacos de leuritos (como dice mi Paca), se arregla to esto, más euros y menos neuros cerebrales. ¡¡Muera la inteligencia!! ¡¡Viva el euro!!

En el artículo 1 del Estatuto de Cataluña… “Cataluña como nacionalidad….”. En el artº 1 del Estatuto de Andalucía… “Andalucía como nacionalidad histórica…”. No creo ni veo diferencia, salvo que se recupere el debate del artº 2 de la Constitución vigente, “…el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones…”, retomándose discusiones identitarias y alocadamente bizantinas, alejándose de lo que debería ser un debate serio sobre los márgenes de los niveles de la equiparación competencial, más propia de los sistemas federales hacia los que debemos encaminarnos. En esa tentación que atraviesa el actual debate en el finisterre del verano, no debe ocultarse, por muchos juegos de palabras con que lo intenten, que la tentación quiere concluir su pecaminoso camino en la diferenciación entre nación, nacionalidad y regiones como sustento terminológico político y constitucional a una España asimétrica.

Haciendo eco a don Umberto, permítanme la risa como burla para desmontar la seriedad de los poderosos. A la nación, de euros un billón, a la nacionalidad, la mitad de la mitad de la mitad, y a las regiones ni pa curar sabayones. Desde el reconocimiento al matizable papel de Cataluña en los siglos XIX y XX, y a la solución de compromiso que entre todos le dimos en la Constitución de 1978, añada desigual en las tierras y campos de vino, sin entrar en memeces sobre si tal o cual personaje era catalán, recordar que en el encuentro del 78, se reconoce los Estatutos a aquellas comunidades que en determinadas maneras accedieron durante nuestra Segunda Republica. A fuerza de ser tildado nuevamente de frívolo, me recuerdan la invocación a las glorias pasadas como el “Yo tenía una granja en África” de Karen Blixen en Memorias de África, o al más pedestre “tener un tío en América”. Hablo desde la soberbia de un pueblo, que un 4 de diciembre y un 28 de febrero se levantó y dio una lección democrática de cómo liberarse del colonialismo al que había estado sometido desde metrópolis capitalistas como Inglaterra, Francia u otras zonas del Estado Español.

Lo nuestro, fue la versión andaluza, del ejercicio a la autodeterminación, reconocida en los Derechos Humanos, a los pueblos en proceso de descolonización. Y punto. Ahora toca un nuevo modelo de financiación, con Deudas Históricas reconocidas por quienes nos robaron y sangraron, y donde cada estado federado (o Autonomía), tengan capacidad de recaudar una cantidad similar a la que deben dedicar para atender las competencias realmente negociadas. No vengan ahora con estereotipos en expansión, como la “solidaridad entre comunidades”, a modo de limosna con la que tapar un nuevo robo, que el pueblo andaluz no puede aceptar, gobierne quien gobierne. Ya es hora.

Zico y Paca, mis perros, discuten entre ellos sobre el follón que se ha liado en la feria de Málaga, con lo decio sobre las niñas con las bragas en la mano. Paca, lleva la voz cantante… “Mira tío, yo soy la coordinadora andaluza del Circulo de niñas sin bragas, pa que nos entre antes el gustito, y todo esto me parece una folloneta de tías mal… (Censurado por el TOP / Tribunal de Orden Publico)”. Zico llama a la cordura y a la sensatez… “Ozú…que calor jace”. Lydia con “Troppo mare” de Javier Egea en la mano lee; “Tanto mar y de golpe, tanta historia y vencida”. Los quiero.

Luis Carlos Rejón
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