Autonomía Andaluza

La chispa del Ideal Andaluz

Ideal Andaluz

Breve historia de la lucha por la autonomía en Andalucía. El cambio de siglo

Las aspiraciones autonomistas surgen de nuevo en el siglo XX como fruto del debate acerca de la crisis del Estado centralista y a partir de la crisis de 1898. El estudio de la identidad andaluza se inicia desde algunos círculos culturales empeñados en la modernización del país y el avance científico del mismo (regeneracionismo) aflora por  diversas publicaciones y entidades folkloristas y antropológicas, principalmente.

La Sociedad Antropológica Sevillana, la Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias, el Ateneo y la Sociedad de Excursiones hispalense o la Sociedad Folklore Andaluz, sirven de puente entre los antecedentes de la centuria anterior y los intentos más elaborados del siglo XX.

De este modo, nos encontramos como principios ideológicos básicos el federalismo de Pi y Margall, pequeño burgués, regeneracionista y con especial interés por los elementos diferenciales de la identidad andaluza.

Son planteamientos que buscan la autonomía por medio un pacto voluntario suscrito entre regiones, municipios e individuos y que, además, buscan solución a la decadencia de un modelo añejo de Estado en crisis tras la pérdida de las últimas colonias de ultramar (Cuba y Filipinas). Hay que descentralizar y cambiar el modelo político bipartidista, caciquil y centralista generado por el sistema la Restauración y la Constitución de 1876.

Todo este cúmulo de factores origina un regionalismo incipiente de matiz culturalista en sus inicios, cuya actividad va en paralelo con lo que acontece otras zonas del Estado: Cataluña, País Vasco y, en menor medida, Galicia.

Es en este contexto cuando el Ateneo sevillano organiza los “Juegos Florales” bajo el lema: “Hasta qué punto es compatible el regionalismo con la unidad de la Patria”. Es el instante (1909) donde Mario Méndez Bejarano pronuncia un discurso inaugural sobre Andalucía que despertará un trascendente interés en Blas Infante de cara al futuro. La chispa del Ideal andaluz se había encendido.

En 1919 el periódico sevillano “El Liberal” realiza una encuesta sobre la “necesidad de la existencia político-regionalista de Andalucía”, así como del proyecto para difundir aquel regionalismo incipiente. A ella se unen el “Diario de Huelva”, “El Defensor” de Sevilla, “La Publicidad” de Granada y “El Cronista” de Málaga, complementada con la aparición de numerosos comentarios en prensa sobre el tema.

Se había iniciado un debate autonomista que resultará encauzado a través de la revista Bética, recogiendo este sentimiento que despunta por medio de artículos de Alejandro Guichot, Isidro de las Cagigas, Rafael Castejón o José María Izquierdo.

Poco a poco comienza a cuajar un movimiento que desde mediados del siglo pasado, primero a través del federalismo y luego del regionalismo, asumió las tareas de la reconstrucción de la historia, cultura e identidad del pueblo andaluz, así como de la unidad de los andaluces ante su propio futuro.

Manuel Ruiz Romero

Andaluz que aspira a serlo de conciencia, busca militancias pretéritas para construir la Historia del futuro. Amigos de sus amigos, investigador social y crítico constructivo
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