Las crónicas de Zico y Paca

Las piscinas de la izquierda

Las piscinas de la izquierda

El otro día, el cabronazo de Felipe Alcaráz (dicho en sentido político literario), con el que me he reconciliado un poco, tras la publicación de su trilogía “Los días de la gran crisis”, escribía un twitter, que aluego rebotó en facebook, con el siguiente texto, “Hay un cambio en el inconsciente y en el lenguaje político: ya, cuando se dice izquierda, no se incluye al PSOE en ella”. Por Dios, cuanto derroche de literatura, de construcciones forzadas, de casas comunes, de mentiras, de traiciones… ¡¡qué desperdicio!! ¿Cuánta gente se ha quedado en el camino? ¿Cuántos espacios políticos hemos ido dejando vacíos, en una zona que denominábamos “a la izquierda del PSOE”? Y ahí están. Levantándose del sentaete que habían apañado en el camino, ocupando esa tierra de nadie, que ahora no es nuestra, porque ya es suya, de la ciudadanía a la que hemos engañado, falsificándole necesidades de “frenar a la derecha”, echándonos en brazos de la “altera derecha” (la otra derecha), para en el fondo, poder tener piscinas (en sentido parabólico metafórico) como ellos, como los otros, “las piscinas de la izquierda”.

Lillian Hellman, que tuvo a Dashiel Hammett (Comunista y autor desde “El halcón maltés” a “Cosecha roja”), como amigo, compañero, amante y lo que este necesitó, publicó en 1976, “Tiempos de canallas”, donde describe a forma de novela negra las persecuciones del macartismo, desde finales de los cuarenta y principios de los cincuenta. Hubo de todo, firmezas consecuentes (las menos), delaciones, confesiones, traiciones (las más) y un largo etcétera… Como solía repetir Orson Welles, uno que no traicionó, “Lo malo de la izquierda americana es que traicionó para salvar sus piscinas”.

Lo malo de la izquierda andaluza (en la que no incluyo al PSOE, porque yo nunca los incluí), es que no necesitó a un macartismo, ni a un Rajoy, ni a un Juanma Moreno, para ser casi destruidas. Como continuaba diciendo Orson Welles, “Porque las izquierdas no fueron destruidas por Mac Carthy, fueron ellas mismas las que se demolieron, dando paso a una nueva generación de nihilistas”. Con un somero análisis de materialismo dialéctico, habría que convenir, fuera de los lugares comunes de las críticas a la aparición de Podemos, que no fueron las genialidades comunicativas, personales, criticas, programáticas…, de esta fuerza, las que acabaron con una izquierda andaluza estructurada, ética, consecuente, garantista de un Estado Social, enraizada en la ciudadanía, combativa…., si no la tremenda debilidad de la izquierda andaluza, ante una nueva fuerza con un programa copiado, sin estructura territorial, con cuadros sin apenas experiencia política, y que ya en sus orígenes ha tenido la típica pugna partidaria. Los burros delante del carro, no el carro delante del burro, como nos enseñaban en las clases de materialismo histórico.

¿Se puede perder la confianza, de la noche a la mañana, en una fuerza política? ¿Se puede producir un trasvase de votos, o de intención de votos de un día para otro? Si, si a esa fuerza política se le votaba como la opción menos mala, se votaba con la nariz tapada, y se cambian aceleradamente cuando las evidencias se acentúan sobre esa fuerza política, con sus hechos y aparece una opción más atractiva. Evidencias que se muestran en la traición a una historia y a una práctica, en la incorporación de la mentira como herramienta política, que sobre los casos personales, convierten a dichas personas en historietas de un santoral de izquierdas. Sirva como ejemplo, la divinización propagandística del autosuicidio político de Cayo Lara.

Es la expresión más clara, en su concreción de “a burro muerto la cebá al rabo”.

El precedente inmediato en la figura de Willy Meyer, cabeza de candidatura en las elecciones europeas. Al día siguiente de las elecciones, ya era criticado por los mismos que lo habían aupado, contra viento y marea. Se le hizo dimitir, por causas desconocidas, a altas horas de la noche, alegando unos fondos de pensiones de baja fiscalidad. A la mañana siguiente, ya era Robín Hood… Lo de Cayo Lara, ha sido y será más sangrante. Aupado a la Coordinación General, por y para un pacto de supervivencia, dio de sí lo que podía dar, que no era mucho. En la operación Renova, tras los resultados de las europeas, se le fue podando de sus más directos colaboradores (justificadamente por otra parte), despojando de sus capacidades de interlocución y situado como el responsable del descenso encuesteril de su fuerza política. Desautorizado en su pelea con el clan de Madrid, conocedor de los movimientos para desplazarlo y de las conspiraciones, cantadas y con fecha de ejecución, se ve obligado a no presentarse como candidato a las primarias.

Al día siguiente, se le presenta como un mártir cristiano rezando en el foso de los leones del Olimpo izquierdoso. Es trabajador, de origen humilde, sencillo y valora lo colectivo por encima de sus apetencias personales. De ahí, al santoral. Su “presunto” sucesor para las elecciones, el joven Garzón, es proclamado a manera estalinista, por los mismos que ayer lo despreciaban. En su haber, que es joven, universitario, se ha plegado al discurso rancio y ha escrito un libro bastante flojete… que se cuide de los idus de mayo. Al tiempo.

Sobre las mentiras y traiciones en el cogobierno con el PSOE, ya tendremos conocimiento radiado en la preparación de la magna asamblea del 20 de Diciembre, después de aprobados los Presupuestos de la Junta de Andalucía, para ganarla perdiendo o perderla ganando, machacando al lindo don Diego y adláteres, y saliéndose del gobierno sin salirse, por escuchar a las bases. La madre que los parió. Por razones evidentes, no hago referencia a los padres…

Zico y Paca, mis perros, andan como cabreados con doña Susana, pues se han enterao que es roja pero no es de izquierdas. Zico me pregunta, “¿Esa señora no tiene nada que hacer, antes que pedirle al Errejón ese de Podemos que devuelva una beca? ¿Es que acaso han devolvio los dineros de los ERE, formación y fondos de reptiles los suyos? ¿Aquí las reclamaciones que van por antigüedad o por partido político?” “En política, todo está permitido, y más en estos tiempos, por muchas tonterías que digan”, le respondo. “Oye, ¿es verdad que la Susanita esa ha dicho que la duquesa de Alba era una pará? Es que como ha decio que la Alba tenía todas las costumbres andaluzas”, salta la Paca. ¡¡¡Paca!!!

Luis Carlos Rejón
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