Las crónicas de Zico y Paca

No eran solo cuatro golfos

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Pues no. Que no eran solo cuatro golfos. Vamos que no eran los cuatro puteros que decía el señor Villalobos (Gobernador Civil de las Sevillas), cuando los ERE fraudulentos y el fondo de reptiles, empezaban a apuntar, cual si fueran brotes verdes, pero estos de verdad verdadera. Vamos que tampoco eran los cuatro drogotas y cocainómanos, que boceaba el sedicente señor a todos los aires, que querían oírlo, cuando salió aquello de que el Guerrero y su chofer, se ponían ciegos de gin tonic y cocaína, con los dineros que iban pa los paraos andaluces. Ahora, a la primera, como que ha puesto de patitas en la calle a todos lo que huelan a Diputación, y por ende puedan salpicarlo. No hay na, como aprender en boca propia y en cabeza ajena. Es que no hay na, como un alayazo. No era cosa de unos milloncejos de euros, como aventuraron, aquellos que todo lo saben. Si fueras sumando lo conocido, los conocidos, junto con lo no conocido, tanto de los conocidos como de los no conocimos, tendríamos para doblar el PIB… y más. Ya no nos queda nada por tocar… Últimamente están cayendo funcionarios, junto con algún cargo técnico-político. Y los que caerán… al tiempo.

¿Por qué ahora? Porque sencillamente nos encontramos en plena y en medio de “la tormenta perfecta”. Y ya, todo vale. John Kenneth Galbraith, un economista norteamericano, iconoclasta de la economía, aunque nada sospechoso. Amigo y asesor del Presidente de los Estados Unidos de América, J, F. Kennedy, solía repetir, de una u otra forma en sus escritos, que “el capitalismo era el estiércol, donde nace el champiñón de la corrupción”. Desde aquí, alcanzamos fácilmente, a entender el caldo de cultivo desde el que florece la corrupción, en sus distintas formas y maneras, ya sean diacrónicas o sincrónicas, tanto en el tiempo, en el lugar y en el nivel. Aclaro que no me he caído de un nido, y que hay corrupción y grande en los países mal llamados comunistas. Pero la corrupción nace, no de la existencia de un libre mercado (en algunas zonas si), sino del exceso de burocratización, de la falta de transparencia y de la inexistente democracia… Pero no es el tema que toca ahora.

Casi siempre he oído que los hombres y las mujeres nos movemos en esta vida, por tres cosas. Por las ideas, por el dinero, por el sexo. Y punto. En medio de esta crisis, como que hemos mandado, o nos han mandado las ideas, a freír espárragos, o a hacer puñetas. Y nos han dejado a solas con el dinero y el sexo. Nadie ha trabajado para construir al hombre y a la mujer nueva, y los que han trabajado para ello, como que han cosechado una sonada derrota. Ahí están los fracasos en este sentido, de los denominados paraísos comunistas. No es que defienda o comparta aquello de “homo hominis lupus” (el hombre es un lobo para el hombre), aunque si nos es menester, lo somos. Pero tampoco comparto lo de “el hombre es bueno por naturaleza”. Somos lo que somos, hijos e hijas de nuestro tiempo.

Max Weber, en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, deja entrever que el desarrollo protestante y calvinista va generando una ética y una moral más estrecha. Sirva como ejemplo que el Lazarillo de Tormes tiene que esperar a 1573 a ser publicado en Alemania como “El Lazarillo castigado”. No quiero pensar, como sería publicada “Rinconete y Cortadillo” o “El buscón don Pablo”. Somos un país, nos guste más o no, con una práctica de vida y una cultura corrupta. Ahora que acaba de abandonar la política Alfonso Guerra, quiero recordar y recordarle a más de uno, que cuando salió el escándalo del hermanísimo Juan Guerra, columnistas, políticos, rojillos de salón y otros lares, se rasgaban las vestiduras con “¿Es que acaso no puede hacerse rico uno de izquierdas?”. ¿Os acordáis? Yo si me acuerdo… fui (en nombre de IU-CA), el primer firmante de la denuncia.

La novela picaresca española, centraba sus críticas y sus pullas sobre la nobleza y la iglesia. Entonces, como que no había partidos políticos. Ahora sí. Y no hay por donde cogerlos. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Han, hemos, vivido bastante fácilmente (y me quedo bastante corto en el calificativo). No había problema, nos parecía, porque la sociedad a la que representábamos, no estaba pasándolo excesivamente mal. Y además nos criticábamos, y criticábamos a la gente, como en el cruce de acusaciones entre el ciego y Lázaro, cuando el ciego acusa a Lázaro de comer uvas de tres en tres. “¿Sabes en que veo que la comiste de tres en tres? En que comía yo dos a dos y tú callabas?”. Y la bola seguía creciendo. Y cuando la crisis económica, ha acompañado a la crisis de los partidos, el que más y el que menos “tira de la manta”. La mayoría de las denuncias vienen de los congéneres y compañeros. Hay que repartir, el poder que merma y el que no llega. Y se pone en marcha (finamente hablando), una especie de darwinismo social. No sirve la denuncia de impureza político-ideológica-programática, por lo que solo queda las denuncias por dinero y sexo que van desde los 3% de los Pujol a los viajes de Monago, de las sacadas de miles de euros de los cajeros de Bankia a los 40.000 euros en prostitutas de un directivo de SGAE, de los regalos millonarios en los ERE a los 500 euros en Viagra… y así hasta el Patio de Monipodio y Monopoly… y el pueblo con hambre, frio y sed… de justicia. ¿A qué es para que estén hasta los cojones de todos nosotros?… pues a ver si os enteráis… ¿o no?

Zico y Paca, mis perros, se han ido corriendo a esconder sus ahorros. “Es que no nos fiamos, ni de ti. Que tú has sido político, y la cabra tira al monte”, me dice Zico. No doy crédito. Paca está guardando sus pertenencias, y me dice, “Como decía Lenin, y Muñoz Saro, más vale pájaro en mano que ciento volando”. “Paca, seriedad, que eso no lo dijo Lenin”, le respondo. “¿Ah no?, pues como si lo hubiera dicho, por eso podemos… es que no sus enteráis”.

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón
1 Comentario

1 Comment

  1. Víctor L. Briones

    diciembre, 2014 at 10:01

    Muy claro y muy bien expuesto. Zico y Paca parecen tener más sentido y sentimiento común que toda esa marea de mierderos con corbata color mierda clarito (dicen ellos). Un saludo, magn´ficia sección.

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