Las crónicas de Zico y Paca

El séptimo mandamiento: NO ROBARÁS

El ex consejero del PSOE  en la Junta de Andalucía  Ángel Ojeda

El ex consejero del PSOE en la Junta de Andalucía Ángel Ojeda

El séptimo mandamiento de la ley de Dios es no robarás. Amaneciendo el año 1987, la Comisión de Investigación del Edificio Presidente (la compra a Inmobiliaria Osuna de una estructura en el barrio sevillano de los Remedios para sede administrativa por 2.250 millones de pesetas) aceleró su proceso de control solicitando a la Cámara de la Propiedad Urbana una tasación del edificio. Recibido el informe, firmado por 15 especialistas en la zona, la valoración era de 1.000 millones menos. Alguien se lo había llevado, o se lo estaba llevando. En pleno parlamentario se debatió el antedicho documento. Durante el debate, pidió la palabra en nombre del Gobierno el consejero de Hacienda, Ángel Ojeda. Con voz flamígera, negó la validez del documento en cuestión. El argumento, que estaba hecho en un papel oficial de la Cámara de la Propiedad que aún mantenía el escudo del régimen franquista. Se pasó a votación el informe y fue rechazado por la mayoría absoluta del PSOE.

Eran aquellos tiempos en que Borbolla afirmaba que un tomate era igual a una lechuga si lo vota un Parlamento. Hace unos días, Ojeda fue detenido en Sanlúcar de Barrameda, puesto en libertad con cargos, retirándosele el pasaporte. Me importa un bledo si tiene que comparecer doña Susana o Rajoy, pero que alguien explique cómo se regalan millones de euros. Ojeda suele retirarse habitualmente al Monasterio de Leyre, en Navarra, a practicar el ora et labora de los benedictinos, los cuales le debieran recordar que el séptimo mandamiento de la ley de Dios es no robarás y que, por tanto, robar es pecado… Pues nada: un buen silicio, cien padrenuestros, una semana cavando en la huerta y tus pecados te serán perdonados… los de la Ley de Dios; los de la ley humana ya veremos en qué quedan… A lo mejor espera que, si se traslada el juicio a Sevilla y entra en los juzgados del Prado de San Sebastián, bajo el escudo de la gallina negra del franquismo, lo mismo sobreseen la causa.

Me importa un bledo que sea Susana o Rajoy, pero que se explique cómo se regalan millones a Ojeda

En otro monasterio cercano a Leyre, el de Montserrat, también gestionado por los benedictinos, una de sus más repetidas directrices es «el rechazo de las riquezas, de los bienes materiales que estorban el camino hacia Dios, dan como resultado la pobreza. La consecución de esta pobreza es el trabajo necesario para el mantenimiento de la vida». En los últimos años de la dictadura franquista, el Monasterio de Montserrat se convirtió en un símbolo de la identidad catalana y del sentimiento catalanista, registrándose numerosos actos en contra del régimen «que nos roba libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía». A estos encuentros, solía asistir un joven Jordi Pujol. Por problemas de calendario, siempre solía faltar a las enseñanzas del «rechazo de la riqueza». Problemas de su ajetreada vida.

Me encontré con Pujol varias veces en mi vida política y reconozco que siempre sentía admiración por aquel animal político que tenía enfrente. Daba la imagen de un político profesional, pero que hacía política por gusto y dedicándole el máximo esfuerzo. Vendió la imagen de un hombre austero hasta la saciedad frente a políticos de la denominada izquierda que no se bajaban de un Armani con corbata Versace y zapatos Sebago cuando no subían un par de marcas más. Era la expresión electoral de un botiguers de medio pelo. No solía perderme ninguna campaña electoral de las autonómicas catalanas y, cuando aterrizaba en Barcelona, ya habían contrastado que la suya era la mejor en continente y contenido. Las demás eran de diseño última moda, sobresaliendo entre todas el derroche manifiesto de Raimon Obiols y su equipo. Si los demás trabajaban e imprimían en papel cuché, los publicistas de Pujol utilizaban formato y papel de los dominicales de los periódicos.

Una tarde, durante la campaña del 92, pedí permiso para seguir entre bambalinas, en el estudio, el debate de los candidatos. Me concedieron ese favor y reconozco que disfruté como un cochino en un charco. Todos llevaban ropa de marca, donde incluso la arruga era bella. Pujol llegó sudoroso con una chaqueta azul usada, dos tallas más pequeñas que le dibujaban arrugas cuando se la abrochaba. Llevaba caspa sobre los hombros y, mientras los demás llevaban los folios sobre una tablilla (Obiols portaba en la tablilla una calculadora para certificar las grandes cifras macroeconómicas), Pujol se sacaba de los bolsillos notas tomadas sobre una servilleta o un arrugado recorte de periódico. Ganó por mayoría absoluta. Era la imagen de una Cataluña que se sentía heredera del viudo Rius, trabajadora y esforzada. Luego me enteré de que era el mismo equipo electoral que había aupado a Mitterrand. Hasta que tocaba «tirar de la manta». Y han tirado y lo que queda por desnudar.

El hijo de su madre, mentiroso, farsante y embaucador no es sólo Pujol, que lo es, sino esa caterva de presidentes del Gobierno, desde González a Rajoy pasando por Aznar y Zapatero, que han tenido información exhaustiva sobre su mesa guardándola en el cajón, mientras les servía para cambiar cromos, medrar y chantajear. Malditos sean. ¿Quién daba las órdenes para que Jiménez Villarejo diga que «los fiscales generales del Estado que nombró el PSOE me prohibieron investigar a Pujol»? ¿Quién mandó callar a Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat, cuando le dijo a Mas: «Su problema se llama 3%» en la sesión parlamentaria del 24 de febrero del 2005? No se juega con la ética y los dineros públicos como se juega al escondite. Ahora sí y ahora no… Malditos sean.

(Zico y Paca, mis perros, han salido de la bodega fresquita con un tomo de ‘Religión y Justicia’. Zico se pone docto y dice que, «a partir de Lucas 19.8, se debe restituir lo robado o, si ha desaparecido, devolver el equivalente, así como los frutos y beneficios que su propietario hubiera obtenido de ese bien… incluyéndose todos los que han participado en el robo o se aprovecharon a sabiendas». Paca, celosa del protagonismo de Zico, interviene a su manera: «Y el Pujol ese tiene que rezar mil avemarías en castellano, por joder. Y nos tienen que dar el 3% del dinero restituido por haberle dado base jurídica, y además nos abres un cuenta en Andorra que quiero lucir mi tipo esquiando». «¡Paca!» «¿Qué?»)

Luis Carlos Rejón
Click para comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Suscríbete a secretOlivo

Hemeroteca

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)