Música

Morente y la poesía: Donde habite el olvido

Morente y la poesía: Donde habite el olvido

Enrique Morente en el Patio de los Leones (La Alhambra)

Granada, no tengas miedo de que el mundo sea tan grande, de que el mar sea tan inmenso. Tú eres la novia del aire. La de la sombra de plata, la del almendro, la que parece de nieve y por dentro es fuego” Habanera imposible. Carlos Cano

Empieza el llanto de la guitarra. Es inútil callarla. Es imposible callarla”. La guitarra. El poema de la siguiriya gitana. Poemas del cante hondo. Federico García Lorca

Con el cante desgarrador de estas dos estrofas se despedía públicamente Estrella Morente de su padre Enrique Morente, en una capilla ardiente a rebosar y con las cámaras recogiendo el momento. El maestro Morente ha sido el único cantaor junto al Camarón que ha cantado todos los palos del flamenco, y todos los ha cantado bien, ha sido pieza fundamental en el desarrollo del flamenco moderno y uno de los artistas que más haya hecho por su hermanamiento con otras músicas no tan lejanas.

Esa precisa seleccion de las letras de Carlos Cano y Federico García Lorca le acompañaron al tránsito hacia ese lugar que muchos guardamos en nuestra memoria colectiva y en la que solo alcanzan a perdurar los más grandes, -Federico, Carlos, Enrique- los que trascienden.

No muchos saben que esta despedida cierra el vínculo telúrico de ambos granadinos que empezó en París y continuó con el primer disco del trovero granadino A duras penas, 1976  y el canto profundo y angustioso de Enrique en «Anochece». Después su etapa más andalucista o abriendo -casi en paralelo- el flamenco y la copla hacia un futuro mejor.

En la muerte de Carlos, Enrique fue el que mejor pudo definir lo que había pasado: «Se ha roto el alambre de todo lo que nos sostenía» le oí decir aquel 19 de diciembre. Y razón no le faltó.

La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”. Federico García Lorca

Los mejores trabajos discográficos de Carlos Cano y Enrique Morente comparten a Lorca de protagonista. Ambos consiguieron llevar al autor de Poeta en Nueva York a la cumbre de la musicalidad poética con dos discos insuperables; Omega (El Europeo, 1996) y Diván del Tamarit (Dalur, 1998).

Ademas ambos fueron grandes amantes de la poesía; Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Miguel Hernández, Rafael Alberti, Elena Martín Vivaldi o Luis Cernuda, el andaluz triste, al que Cano dedicó el disco A través del olvido (1986) y Morente la canción que aquí os dejamos Donde habite el olvido.

La podréis encontrar en el disco que empezó como documental Morente sueña la Alhambra, una obra de arte. Disfruten.

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

Tono Cano
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