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Silvio, un capillita con alma de blues

Silvio, un capillita con alma de blues

“Un perdedor es el que tiene ansia, un ganador el que tiene suerte”. Silvio Fernández Melgarejo

Pasa el tiempo y aun no ha vuelto a surgir en Sevilla un personaje de la talla de Silvio. Se fue hace ya quince años -el 1 de octubre de 2001-, y no de una manera inesperada como cuando, en una de sus innumerables aventuras, recogiendo la paga de su suegro, decidió ir de aeropuerto en aeropuerto fundiendo todo el dinero en copas y billetes de avión, sino culminando en sus últimos años una degeneración física casi total provocada por el abuso del alcohol y del tabaco.

Nació muy al Sur de la Gran Bretaña, en La Roda (Sevilla), fruto del amor de una madre soltera con un periodista de ABC. No lo hizo en Sevilla por el cabreo monumental que se agarró su abuelo pero pronto dio sus primeros pasos por la capital andaluza. Allí se enamoró de los sonidos más típicos de la Semana Santa, los cuales estuvieron presentes en toda su carrera.

Fue batería de los míticos SMASH, con quienes cosecharía varios éxitos. Tras la disolución de la banda se enamoró de Carolyn -se casaron en el Cachorro de Triana- cuya familia pertenecía a la alta aristocracia inglesa. Interesante braguetazo, pasó de no poseer gran cosa a tener un chalé en Marbella y un Mercedes blanco con chófer.

Tras el divorcio, provocado por la anécdota que comento al principio, volvió para Sevilla, donde en 1973 sufrió otro revés inesperado: el suicidio de Eva, su hermana pequeña. Cuentan que se sintió culpable y nunca se recuperó del todo.

En los tiempos de SMASH

Paso un tiempo hasta que Pive Amador produjera un disco a Silvio (Silvio y Luzbel: Al Este del Edén) con la condición de que este dejara la batería y fuera el solista. Un acierto. En directo era único. Sus músicos acabaron siendo maestros de la improvisación y los cambios de ritmo. Más de una vez se arrancó, sin venir a cuento, a cantar La Zarzamora en mitad de otro tema. Por supuesto, los set-list no iban con él. Era imprevisible.

Cuentan que yendo a grabar a Madrid por una semana, mientras los músicos grababan la parte instrumental, Silvio se quedaba en el hotel aquejado de alguna enfermedad común. Al final resultó que estuvo toda la semana invitando a todo el que pasaba por su habitación en una especie de fiesta continua, dejando, eso sí, las 2.000 pesetas de la dieta diaria en una propina al camarero de habitaciones. Un señor. La cuenta de esa semana ascendió a las 120.000 pesetas.

En 1984, García Pelayo le pudo juntar con Miguel Ángel Iglesias en Barra libre. De ese disco surgió uno de sus temas más conocidos: La ragazza del elevatore, obra cumbre del Silvio idiomático. Lo mismo cantaba en inglés, francés o italiano, todo dependía del número de copas.

Se consolidaba eso que llamaron “movida madrileña” y por allí pasó Silvio volviendo loco a Alberto García-Alix, el fotógrafo contó con él para el cortometraje que le dedicó a Johnny Kidd, No hables más de mí, y desesperado, no tuvo más remedio darle barra libre… Cuando el guión señalaba una réplica de Silvio, este pasaba y se arrancaba a dar golpecitos en la mesa con ritmos de la Semana Santa…

De vuelta a Sevilla, nuevo grupo: Silvio y Sacramento. Esta banda encumbró a Silvio como figura en un mágico triángulo Sevilla-Huelva-Cádiz, donde era ya un mito en vida. La portada del disco Fantasía Occidental, que acompaña este texto, es la mejor prueba de que Silvio podría haber formado una hermandad de capillitas propia sin mucho problema. Grabó con ellos otros dos elepés; En misa y repicando y El mito.

Compuso, siendo sevillista hasta la médula -tras perder una apuesta- una de las mejores canciones dedicadas al Betis, el equipo rival en la capital hispalense.

Silvio rodeado

Algunos recuerdan que preparando un concierto en Almonte (Huelva), decidió pedir un adelanto al dueño del local y desapareció. Lo encontraron sus compañeros de la banda, sobrio, a las puertas de la feria. No entendían qué pasaba. Silvio les invitó a pasar con él por las atracciones y, nada más reconocerle, la gente empezó a llamarle para invitarle a cenar, copas… Barra libre. Eran los padres de todos los niños a los que había regalado las 30.000 ptas del adelanto en fichas para los autos locos.

Más adelante, y tras varios bajones en su salud, el ácrata rockero sevillano se reunió con Los Diplomáticos en el que sería su último disco, en 1999, A color to África from Manchester.

El antihéroe, el surrealista que no trabajaba el surrealismo, murió hecho polvo, con el hígado quemado y los pulmones destrozados, pero consiguió vivir como pocos, haciendo siempre lo que le dio la gana.

Paco Bech estrenó en el Festival de Cine de Sevilla el documental A la diestra del cielo, del que aquí os dejamos la primera parte (de seis, merece la pena verlo entero).

En la última década Silvio ha estado presente en versiones -muy recomendables- de grupos como Los Delinqüentes o Grupo de Expertos Solynieve.

En una entrevista le preguntaron: ¿Cuentan muchas cosas de ti que no son verdad? Muy pocas, respondió.

Tono Cano

Tono Cano

Anartista. Editor y periodista. Fotógrafo.

Director de secretOlivo
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10 Comments

10 Comments

  1. Manuel

    octubre, 2011 at 10:01

    Cuando íbamos a algunos de sus conciertos, siempre lo hacíamos con la duda de si su nivel de alcohol en sangre lo dejaría cantar ese día o no. Aunque no fuera capaz de tenerse en pie, siempre salía al escenario y cantaba al menos un par de canciones improvisando gran parte de la letra, y dejando espacios en blanco que el batería intentaba rellenar poniéndose al micro.

    A pesar de todo, esos conciertos eran míticos. Puro rock sevillano. Pobre Silvio, el alcohol lo mató. Poco antes de su muerte lo vi por última vez en su bar del barrio de los Remedios (El Paso, creo que se llamaba). Su cara estaba tan amarilla que ya se le veía la muerte en ella, pero allí estaba, con su whisky en la mano. Inmortal.

  2. Pedro José

    octubre, 2011 at 10:01

    Como alguien dijo el día de su entierro: “Silvio querría que nos fuesemos a tomar unas cervezas”

    Por ti Silvio, te dedico las cervezas que caigan hoy y mañana!

    Grande Silvio!

  3. turbeng

    octubre, 2011 at 10:01

    Un artículo interesante! Voy a leer más en este blog más tarde.
    ¡Gracias por el comentario en mi blog/podcast!

    Bienvenido a mi blog don Gerardo de Suecia en esta dirección:

    http://turbeng.wordpress.com/

  4. Alberto Reina

    noviembre, 2012 at 10:01

    Gracias por escribir sobre mi padre… gracias por no olvidarte de él, después de estos diez años!.. Avanti con la guaracha, camarada!

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