Las crónicas de Zico y Paca

Podemos… ¿Poder del Demos?

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Luis Carlos Rejón

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
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Podemos… ¿Poder del Demos?

Hace unos sábados o domingos, no recuerdo, tomé nota del final de un artículo de Chantal Mouffe, profesora de Teoría Política de la Universidad Westminster de Londres. Me gustan los The End, los finales….esos sitios donde no intentas enganchar como los principios, más bien pretendes concluir a modo de resumen todo el argumentario de tu escrito. En este caso, Chantal concluye: “…concebido de manera progresista el populismo, lejos de ser una perversión de la democracia, constituye la fuerza política más adecuada para recuperarla y adecuarla en la Europa de hoy…”. Me suena bien, me gusta. Y me gusta porque el gran problema (no el único) de la Europa de hoy es la recuperación por adecuación de la democracia, como punto de apoyo para cambiar, o al menos empezar a cambiar el mundo.

Si a alguien nos preguntaran hoy que entendemos por populismo, a lo sumo buscaríamos en un diccionario de qué va esto, o en todo caso iríamos a wikipedia donde necesitaríamos una clásica tortilla de aspirinas… ¿puede servir como concepto riguroso un término usado para calificar como tal al movimiento griego Syriza y a sus antagonistas los neonazis helenos?, o más actualmente, ¿sirve para calificar a Podemos y a la campaña electoral de D. Trump como hacen los periódicos del actual régimen político español?

No es que la pretendidamente finiquitada, en todo y en parte, globalización, nos haya de devuelto el vértigo ante las palabras, es que nos ha introducido en una comunicación de terrorismo, ante la neoconstrución de frases, ideas y noticias falsas, de mentira, medias mentiras y rumores manipulados, no con el neolenguaje de Orwell en 1984 y totalitarismos varios, si no con palabras “normales”, “respetables” utilizadas a modo de ladrillos con los que construir torres de mentiras y manipulación, que de esa manera pasan a la categoría de “dudosas”. En las campañas del Brexit o de Trump, la mentira era aceptada y reconocida y ya no pasa nada. También hay que reconocer, que para creerse determinadas mentiras, hay que tener una predisposición a ello.

De ahí, que sea una puñetera pena, que Podemos, recibida desde distintos niveles como “populista” y aceptada por quién y cuándo desde el interior de la casa, estén ahora cayendo en debates falsos y nada ilustrados sobre las posibilidades y limites de esta concepción y de este genérico modelo de la política, que gira sobre la superación o mejor adaptación a la realidad que el clásico concepto bipolar de las luchas de clases. Ante la fragmentación del proletariado, la pérdida de conciencia y de su valor por las clases medias, su ruptura ideológica y sus oscilaciones…. la búsqueda de un espacio de encuentro más amplio (sin olvidar el clásico principio marxista), desde donde confrontar a la inmensa mayoría ciudadana metida en múltiples y poliformicos conflictos contra la cotidianamente cambiante clase dominante, sus políticas, sus encargados, aperaores, servicios, tecnologías, aliados, etc.… Por múltiples razones, Podemos encontró en la compleja situación del Estado Español, en un momento propicio, con descomposición institucional, y desprecio hacia la vieja política, un momento adecuado donde poner en práctica su teorización populista de la trasversalidad, y su concepto de casta, bajo el que agrupar al nuevo grupo de dominio.

Perder el tiempo en debates estériles, si galgos o podencos, sobre si eurocomunistas o radicales, con personajes faltos de hervores, es no ponerse en marcha en un momento propicio. Plantearse, que la oposición al gobierno del PP con propuestas alternativas, reforzaría la imagen de un PSOE en su política de oposición constructiva y responsable, es no saber de la misa la mitad. La estrategia de “gobernar desde el parlamento” suele dar sus frutos a quien la trabaja, sobre todo a quien la trabaja con la ciudadanía. Y siempre que no confundas frutos con votos. Las críticas al papel de la socialdemocracia en el parlamentarismo alemán de inicios del siglo XX, realizadas por Rosa Luxemburgo, no deben confundirse con esto. Gobernar desde el parlamento es saber moverse con los elementos de impulso al gobierno y control de este, aliándose hasta con el diablo si es necesario, en beneficio de la mayoría. Es el contenido y la seguridad del acuerdo, lo que debe marcar esta iniciativa, siempre que se haga contra políticas dañinas o adversas (del gobierno que sea), a los sectores que quieras o pretendas servir.

La iniciativa debe partir de la ciudadanía o sectores de esta, y en caso de no ser así, por situaciones de letargo, debe utilizarse la lucha parlamentaria como elemento que conforme la movilización. El sí o el no, no deben marcar los complejos radicales ni el temor a las contradicciones pequeñas burguesas, debe ser el análisis concreto de las situaciones concretas el que marque el eterno debate del ¿qué hacer? Pararse en otros debates de purismo revolucionario o la mayor o menor distancia con el PSOE (recordar que estamos hablando de acuerdos de contenido en la oposición, no de pactos de gobierno), volvería a convertirnos en estatuas de sal, perdiéndola oportunidad de ese nuevo interés por la política y el debate que se nota crecer como la hierba tras las últimas hierbas.

Solo entonces, por sus hechos los conoceréis. Ah, y mientras tanto, haciendo una organización con las clásicas funciones organizativas, de formación, información, propaganda y agitación, a la que unir el nuevo trabajo de erradicar la epidemia de centralismo democrático (en todos los sentidos), por la vigilancia y el mantenimiento del descentralismo democrático, como clave para alcanzar a ser la voz del pueblo. ¡¡¡ahí es ná!!!

Zico y Paca, mis perros vienen cabreados con la ultima garzonada del chico ese sobre el papel del PCE en la transición y la política eurocomunista. “¿El pagafantas de ese niñato, por qué no habla de lo que sabe?”, rabia la Paca. “Porque entonces estaría callado. ¿por cierto Paca que haces tú defendiendo a los eurocomunistas?”, le digo. “porque yo soy anarquista, lesbiana y radical, militante de Podemos y defendemos a pobres del mundo, como los eurocomunistas”, salta la Paca. Zico dice que “los eurocomunistas no somos pobres, y que históricamente siempre hemos actuado con grandeza, generosidad y honestidad en los momentos difíciles”. “y por eso somos pobres”, le respondo. “pos sus jodeis” nos escupe Paca a la cara. Intento agarrarla, pero se escapa. Vuelve al rato con el bote de Lavanda, que ella sabe actúa como tila instantánea. Nos fumiga y me lame las heridas. Las quiero y a Zico también.

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