Las crónicas de Zico y Paca

Por Dios, por la patria y el Rey…

Por Dios, por la patria y el Rey…

Por Dios, por la patria y el Rey, Carlistas con bandera, por Dios, por la patria y el Rey, carlistas aurrerá. Lucharemos todos juntos, todos juntos en unión, defendiendo la bandera, de la Santa Tradición (bis)”. De esta guisa o manera, tras una primera letra en vasco guipuzcoano, se adoptó con arreglos musicales de S. Cervantes y letra de B. Azcarate, el himno carlista. Ahora que la cruz borgoñona, símbolo del carlismo, ha vuelto a sonar en la actualidad política de los partidos emergentes (es un decir), tener la sensación de que esta triada palabrera, sigue vigente en el trampantojo de la derecha española, sea de donde sea.

Cuando Saúl Kripke y otros ponían sobre la mesa el debate acerca de la Teoría Causal de la referencia, acerca del origen de las palabras, defendieron que las referencias fijas de los “expertos” y las del lenguaje natural, no siempre coinciden, aunque lo normal es que guarde unos “aires de familia”. Leed las intervenciones de ahora presidente funcionando, sus declaraciones de prensa, sus objetivos, sus hechos, su terquedad en el “no menealla”, sus “antes muerto que sencillo, antes muerto que moverme de mi sitio”, sus ubicaciones juraméntales y sus movimientos en el banco azul, vienen a confirmar que el ínclito gallego inmerso en la nobleza rural de su tierra, sigue defendiendo boca afuera, su triunvirato de principios: Dios, patria, rey.

Más su realidad es otra, donde además, las definiciones distan mucho de guardar ciertos aires de familia con los antaños principios. ¿Qué aire de familia guarda Dios, con ciertas políticas de desigualdades de todo tipo que se permiten desde el gobierno funcionando de agora e de antaño? ¿Qué aire de familia guarda Dios con la pervivencia de Concordato entre la Santa Sede, supuestamente extinguido y perpetuado a través de los tres Acuerdos Internacionales firmados entre el Reino de España y la Santa Sede en 1979?

Qué aire de familia guarda Patria, con la corrupción, cuyo mayor aliado son los paraísos fiscales, la evasión de grandes fortunas, desde en bolsas de basura hasta en jugadas fiscales y financieras? Qué aire de familia guarda Patria con la deslocalización del tejido productivo español, después de haberse comido las subvenciones concedidas, hacia otros países con mano de obra más barata o mejores condiciones?

No soy monárquico, porque no considero la via sanguínea como la forma de acceder a la Jefatura del Estado, no soy republicano porque no tengo garantías de los Sarkozy, Alcalá Zamora o Trump… sin ir más lejos. ¿Pa qué hay que tenerlos? Pero aquí en España, qué aire de familia guarda Rey con la política de tratamiento informativo pactada desde no sé cuándo, que hacen a la familia regia de plastilina, a la que nadie roza? ¿Qué aire de familia guarda Rey con la política de despiste y diverso reparto en farragosas partidas presupuestarias, que se guarda desde los Presupuestos con la finalidad de que nadie se entere de lo que cuesta y en qué, realmente la Familia Real?

En lingüística, en pedagogía y debía aceptarse en el lenguaje político, al palabro desemantización como expresión de la pérdida de valor de una palabra/concepto por el uso variado que se hace de ella en referencias o nominaciones distintas y diferentes. Por ejemplo el concepto federal, está devaluado de valor y concreción, ya que no dice nada al haberse manoseado excesivamente, sin especificar nada, ya que hay mas modelos de federalidad que variedades de aceitunas en las Subbeticas cordobesas. No obstante, no puede acusarse a la derecha española de desemantización y si en cambio de cinismo ramplón. No me he cansado de defender que no es criticable la derecha por hacer políticas de derechas, ni la izquierda cuando hace política de izquierdas y si cuando la izquierda hace políticas de derechas.

No obstante, en estos momentos, la realidad es que dicen y prometen unas cosas y hacen cosas distintas, a las que intentan camuflar con otras palabras y discursos, generalmente tendentes a cubrir su flanco de extrema derecha (por ahora). No tengo ningún problema (otras cosas son las notables diferencias), con las políticas de derechas. Nací y me crié en el seno de una familia muy de derechas y aprendí a respetar su sistema de valores, que mas tenían que ver con la triada tradicional que con el viva la virgen de ahora.

Por este camino se seguirá ahondando en el desprestigio de la política y en el divorcio de la ciudadanía y el pueblo. El concepto más valido añadido al argot político, ha sido la voladura de los conceptos de los expertos, tales como “clase política” y “establishment” por la más natural de casta. Hablando claro y entendible, quitaremos las caretas a los farsantes, llámense como se llamen y de esta manera limitaremos, un tanto, las clonaciones de los Trump.

Zico y Paca, mis perros, bajan corriendo de la via verde de Zuheros, con una bolsa de chinchetas y puntillas, que están poniendo para que se pinchen las bicicletas. “Son para las bicis de los americanos que votaron a Trump” apunta Zico. “Pero las chinchetas no distinguen entre los votantes a Trump o a Clinton, y la de los españoles”, intento racionalizar un poco. “Los españoles seguro que votaron a Rajoy o al Sánchez. Y los americanos, tanto monta, monta tanto, Clinton o Trump. ¿Tú a quien hubieses votado listillo?” interviene la Paca. ”Yo por Bernie Sanders” les digo. “ ¿Tú has votado alguna vez por un ganador?” me preguntan al unísono. Las quiero y a mi Zico también.

Luis Carlos Rejón

Luis Carlos Rejón

Profesor de Historia, escribe de actualidad política en las Crónicas de Zico y Paca
Luis Carlos Rejón

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