Entrevistas

Paco Ramos: “Hay mucho que aprender del miedo”

“Hay mucho que aprender del miedo”

El poeta gaditano Paco Ramos Torrejón publica en Lápices de luna ‘El aprendizaje del miedo’, un manual emocional para ‘con-morir’ y vivir

portada de El aprendizaje del miedo

portada de El aprendizaje del miedo

El poeta y activista cultural gaditano Paco Ramos ha aprendido del miedo, lo ha destilado a través de su experiencia personal con el dolor para ofrecer un poemario editado por el sello independiente Lápices de luna. Nadie sale vivo de vivir, de ahí la obligación de conmorir, idéntica a la de sobrevivir. Es el primer poemario de este autor versado, valga el recurso, en el relato breve, la narrativa y los talleres literarios. Su hábitat natural es el de San Fernando de Cádiz, y alrededores, que llegan incluso hasta Madrid, a las jam session del Café Gádir. ‘El aprendizaje del miedo’, verso acotado del también gaditano Felipe Benítez Reyes, es un emocionario vitalista sobre la fugacidad y dualidad de la vida y la muerte, del placer y del dolor. Y todo ello desde las cosas pequeñas. Poesía y vida se unen en estos versos libres, como el autor, que tiene a Panero como bandera libertaria de su creación. La poesía como herramienta y modo para vencer el miedo, en algunos casos no a la muerte sino a la existencia. Al final siempre se vence con el amor. Y todo ello con las ilustraciones de María Kings, y una portada con el temible cangrejo, símbolo del cáncer, que da título a uno de los poemas.

-¿En qué consiste ‘El aprendizaje del miedo’?

-Básicamente, El aprendizaje del miedo es un poemario sobre el amor, a  pesar de que sean poemas que hablan sobre el doloroso proceso de la enfermedad y la muerte. Los poemas están en riguroso orden, de modo que juntos cuenten una historia, que se vaya viendo el progreso del proceso de dolor hasta el momento final. Pero sobre todo es un canto de acompañamiento, de lucha y pervivencia de las personas importantes de nuestra vida que se ven sometidas a una enfermedad implacable y cruel, desde el punto de vista de nosotros mismos como seres dolientes que intentan rebelarse contra las leyes de la naturaleza. En esos momentos cuando el amor surge en su más espléndida plenitud, cuando la vida se vuelve toda entrega. Por eso, este no es un poemario sobre la enfermedad y ni siquiera sobre la muerte, sino el mayor acto de amor que jamás podré ofrecer.

“La poesía puede ser una forma de enfrentar el dolor, de plantarlo cara a cara ante uno mismo y aprender a convivir con él”

 -¿Por qué la poesía y qué puede aportar para vencer los miedos?

-El poema es la expresión más intensa del sentimiento, así como el mayor acto literario de verdad. En la narrativa se tiende más a la ficción, a enmascarar la realidad y ocultar el autobiografismo. No creo que eso sea posible en la poesía. Este libro nace de un sentimiento profundo, la pérdida de una madre quizás sea uno de los momentos más crueles en la vida de un ser humano. Y por eso la poesía, como canalizador de ese dolor tan profundo. El miedo es un sentimiento natural e inherente al ser humano y la literatura sirve si nos ayuda a entender e interpretar nuestra propia vida. Tengo una perspectiva intensamente humanista de la literatura, más que la expresión de la belleza la literatura es eso, algo que nos salva la vida y de la vida. Los miedos no se vencen, pero es necesario aprender a convivir con ellos, descubrir su parte positiva, esa parte que te enseña que serías capaz de dar tu vida por miedo a perder la de tus hijos. Nadie sabe de lo que somos realmente capaces hasta que un miedo tan intenso nos toca y entonces nos sorprendemos a nosotros mismos. Hay mucho que aprender del miedo.

-¿Cómo definiría su poesía, qué le interesa de la poesía?

-Mi poesía es una forma de estar en el mundo, es una transfiguración de mi yo personal en materia literaria. Creo que por eso soy un firme defensor del verso libre como tal, porque yo mismo me considero libre e independiente. Creo que puede reconocérseme no sólo en lo que escribo, sino en cómo lo escribo. De la poesía me interesan sus conexiones con la vida, el poema que te hace temblar, la conjunción entre sentimiento y técnica. Me interesa el proceso creativo que sigue un poeta desde que le llega una idea a la cabeza hasta que la reproduce sobre el papel; soy un individuo tremendamente curioso en eso, siempre quiero saber de dónde surge, cómo, por eso soy también muy riguroso en mi propio proceso y trabajo mucho en él, busco conexiones, acudo a los clásicos a leer lo que otros hicieron buscando mi propia forma personal. Me interesan los universos creativos de cada poeta. En eso admiro a Panero, en que es dueño de un universo inabarcable, sin fronteras.

-¿Qué presencia y papel juega lo cotidiano en el poemario?

-Lo cotidiano lo es todo. El día a día, la propia vida del poeta es su caldo de cultivo. La literatura se nutre de la propia vida, es algo indivisible. Lo literario no tiene porqué partir de lo que entendemos por extraordinario porque precisamente lo extraordinario es el vivir. La maravilla se obra cuando uno se sorprende de las pequeñas cosas, del silencio de un bosque, de la ropa tendida, de las conversaciones de las vecinas. Y de ese día a día, en una circunstancia muy especial, es de donde surge este poemario.

“De la poesía me interesan sus conexiones con la vida, el poema que te hace temblar, la conjunción entre sentimiento y técnica”

-¿Cómo se consigue ser vitalista en un poemario sobre el dolor, la pérdida y el miedo?

-Porque precisamente el dolor, la muerte y el miedo forman parte de la vida. Sería de necios pensar en una existencia únicamente llena de goce y alegría. El dolor, la muerte o el miedo son parte de las reglas de este juego que es el vivir y que consiste en aceptarlas para poder existir de una forma más plena y más intensa. El hecho de estar vivo es algo tan maravilloso, y a la vez tan frágil, que siempre exige algo a cambio. Se trata de aceptar, de convivir y de conmorir, porque precisamente la vida encuentra su sentido en su finitud. Si esta existencia fuese eterna llegaría un momento en que sería anodina.

– ¿Es la emoción el fin último de este poemario o también una herramienta para la vida?

-Más que la emoción es lo que decía antes. Este poemario parte de una experiencia individual que no es ajena a nadie y que por tanto puede convertirse en colectiva. Creo que puede ser una forma de enfrentar el dolor, de plantarlo cara a cara ante uno mismo y aprender a convivir con él, porque cuando el dolor no se enfrenta jamás deja de sangrar.

-¿Quiénes su son sus referentes?

-Principalmente, uno de mis grandes referentes es Carlos Marzal, aunque también muchos de los llamados poetas de la experiencia, como Felipe Benítez Reyes, de uno de cuyos versos surge el título de este poemario. Pero también Pepe Hierro, Claudio Rodríguez, Félix Grande, Gil de Biedma y Cernuda, Lorca o Salinas en el 27. Aunque en este poemario ha tenido una influencia muy especial Jaime Sabines.

– ¿Hasta qué punto está presente la experiencia personal en este poemario?

-Tanto que sin ella no habría podido escribirlo.

FICHA LIBRO

Título: ‘El aprendizaje del miedo’.
Autor: Paco Ramos Torrejón.
Prólogo: Guillermina Royo-Villanova.
Ilustraciones: María Kings.

Editorial: Lápices de luna.
Páginas: 48.

Precio: 18 euros.

Puedes hacerte con tu ejemplar a través del mail: elaprendizajedelmiedo@gmail.com o a través de su página de facebook 

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