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Álvaro Tarik y la Fábrica de Colores

Álvaro Tarik y la Fábrica de Colores

La rentrée de Tarik y La Fábrica de Colores a los escenarios es una apuesta emocionante y valiente.  Sobre todo su debut en Madrid -en la sala El Sol- un viernes en el que la inmensa mayoría de periodistas y fieles habían puesto rumbo al Primavera Sound. Pero tocar en El Sol, en esas circunstancias, era una excitante prueba de fuego para tantear la respuesta del público y la consistencia de esta nueva y vigorosa formación. La razón de esta nueva vuelta (de tuercas) era la celebración del 25 aniversario del primer álbum de la banda.

Un disco delicioso y pionero, maestro de alumnos tan notables como Lagartija Nick o Los Planetas, entre otros muchos. Más de una decena de trabajadores han pasado por La Fábrica de Colores en estos 25 años que se celebran ahora, pero la plantilla actual no tiene nada que temer, por exquisitas que sean las alineaciones anteriores.

Eric Jiménez no es el sostén rítmico del grupo, es un wonderbra de última generación. Su compromiso con todo lo que inventa Álvaro Tarik es algo digno de agradecimiento, sí, pero además su presencia es una garantía de rigor y contundencia. Por su parte, Fernando Vacas, impulsor de esta reunión y anfitrión de inspiraciones y locuras, toca el bajo con más saña y más tempo que si fuera alemán y mala persona. La sutil y dúctil presencia de la segunda guitarra de CC Olivas, californiano abducido por el embrujo tarikeño, lleva a cabo la dificilísima función de servir asistencias a los golazos de la noche. CC Olivas juega sin balón, pero con las mejores cuerdas. Si a todo esto unimos el talentazo y las tablas de Álvaro, no sorprende que  la sala se viniera abajo con canciones incontestables (Algunos consejos, Oh, pequeña, Diez puertas, Entonces, ¿por qué? y, sobre todo, Esa extraña emoción) ni que entre los presentes se encontrase un buen surtido de la élite cultural del foro: las cabezas de la maravillosa revista El Estado Mental (Borja Casani, con Iker Seisdedos y Bruno Galindo), músicos de todos los palos (de Los Punsetes a Fran Nixon, pasando por Fino de Los Enemigos, Pilar Ketchup o el gran Víctor Coyote) y agitadores perennes del  asunto (Sabine Ecomard, Enrique López Lavigne, Cisco Casado, Antonio Jesús Luna,…).

Tras descerrajar el disco de referencia, La Fábrica volvió al escenario para regalar tres bises: La ascensión de Lupo, Tiene que pasar y la apabullante y bellísima I See A UFO (del disco On The Radio, en la que David Bowie bajó de donde se encuentre para impregnar la voz, los dedos y la mirada de Álvaro Tarik). Es la canción que ilustra estas letras, y los mejores seis minutos de tan inolvidable noche.

Pero LO IMPORTANTE es que ese derroche de ecos y memorias alcanzará todo su esplendor en la cita para la que se concibió y armó esta fabulosa historia: el concierto inmarcesible que nadie que tenga sensibilidad, curiosidad, actitud o buenas orejas, se perdonará perderse este jueves 12 de junio en el Teatro Góngora, en Córdoba

Gabriel Nuñez

Gabriel Nuñez

Director in pectore de Boronía - Slow Culture Magazine
Gabriel Nuñez
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