15M

Contra la obediencia ciega

desobediencia ciega

Graffiti en Sevilla. Foto de SecretOlivo

La imagen original de la pintada -sin retoque floral- ganó el premio Pulitzer en 1969, la tomó Eddie Adams en las calles de Saigón y muestra la ejecución de Nguyễn Văn Lém, a manos de Nguyễn Ngoc Loan, un supuesto miembro del Viet Cong acusado de terrorismo. Esta foto fue una de las responsables, junto a la de niña abrasada por el napalm durante la ofensiva del Tet en 1968 -que versionó Banksy hace unos años– de la pérdida de apoyo popular a una Guerra que hasta ese momento había causado una masacre de 2.000.000 de personas. Casi el 3% eran soldados americanos, del resto, la mayoría población local.

Loan disparó contra la sien del reo porque uno de sus comandantes le desobedeció, Loan contó años después, en una entrevista publicada en Newsweek (que lo encontró en la pizzería que tenía en Virginia, USA) que lo hizo para cumplir con “el deber” consiguiendo además, atemorizar a sus hombres para que cumplieran estrictamente sus órdenes. Confesó también que era consciene que le estaban haciendo la foto.

Cuando murió seguía esa pintada en el baño público de su pizzería: “sabemos quien eres“.

Dudo que el comandante que desobedeció la orden conociera el experimento de Stanley Milgram financiado en 1960 para conocer el impacto de la autoridad en la obediencia de la población. Stanley estudiaba la obediencia total al líder, la obediencia ciega. Se lo preguntó tras estudiar a la sociedad que vivía en Alemania durante el nazismo.

Años después, en Francia crearon El Juego de la Muerte, un documental sobre un concurso ficticio donde un participante, rodeado de un público manipulado por regidores y con una presentadora conocida ejerciendo de autoridad, tiene que realizar una serie de preguntas a un falso concursante oculto tras una máquina con muchas luces y colores dentro de la cual, cuando acierta, pasa de nivel y se acerca al premio pero cuando responde erróneamente recibe pequeñas descargas eléctricas, en cada nivel más potentes, llegando las últimas a ser mortales. Recomiendo ver el documental, impresiona comprobar como actúa cierta gente bajo presión. Milgram solo usaba una bata como elemento de autoridad y ya es escandaloso, pero con la parafernalia del show televisivo francés, la metamorfosis de los concursantes, apacibles ciudadanos transformados en crueles verdugos, se multiplicaba hasta llegar a niveles que asustan.

Hoy en día son pocos los que tienen la claridad suficiente para permanecer impasibles ante los suculentos premios y estímulos visuales que ofrece un programa de televisión.

Eddie Adams captó el momento exacto de un crimen extremadamente violento, y su foto nos mostró que a veces es más peligroso quien obedece, que quien se salta las normas desobedeciendo una orden que considera y sabe injusta.

Esta obediencia ciega afecta a todas las capas de la sociedad, no llego a vislumbrar que niveles de obediencia se manejará dentro de la policía, cuyos antidisturbios llegan a cobrar 120€ por hora que pasan disolviendo a golpes manifestaciones de adolescentes o apoyando en masa a la banca rescatada a desahuciar ancianos de sus casas, y también en las imágenes que luego, les guste o no, todos vemos. Pienso en la obediencia ciega de los trabajadores de los CIE’s para con las leyes aplicadas a los inmigrantes ilegales, leyes que parecen sacadas de un manual de clasificación fascista entre “ciudadanos” y “no ciudadanos”, y descubro con horror cómo obedecen -ciegos- leyes injustas y me indigno y no me callo cuando, por ejemplo, mueren mujeres en los CIE’s por no ser medicadas de las enfermedades que arrastran de las penurias de su viaje. Seres humanos tratados como ratas, como si el no tener DNI implicara que no eres humano y tuvieras que ser hacinado en esos nuevos campos de concentración denominados “centros de internamiento”. No han viajado por gusto, y si pensamos un poquito seguramente veríamos que todos los que vivimos en el primer mundo somos, en parte, una mijita responsables.

Están cambiando cosas, la gente ya no está pendiente de quien desobedece sino de quien obedece leyes injustas, son conscientes de las palabras de Howard Zinn. “Nuestro problema no es la desobediencia civil, sino la obediencia”. El miedo ha cambiado de bando, ese amago de LeyAnti15M es buena prueba de ello, empieza a calar lo que anunciaba Gandhi:En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”

Tono Cano

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editor y director de secretOlivo.
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