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Un 4 de diciembre fuimos hombres y mujeres de luz…

Un 4 de diciembre fuimos hombres y mujeres de luz… (y lo hemos olvidado)

Nuestro pueblo, sin tener una clara conciencia histórica, un 4 de diciembre de 1977 rememoró otro suceso. El 4 de diciembre de 1868, los obreros del Puerto de Santa María salieron a la calle y levantaron barricadas exigiendo el fin de la explotación y el hambre y celebrando el advenimiento de una república federal… El día 5 todo Cádiz se sublevaba. El pasado reciente es lo primero que se oculta y olvida. Nuestro pueblo, sin saberlo, lo restauró.

Nuestro pueblo, recién salido de la dictadura franquista, sin un gran conocimiento de los procesos democráticos ni una clara conciencia política, salió a la calle de forma masiva el 4 de diciembre de 1977: quinientos mil en Sevilla, ciento cincuenta mil en Málaga, cien mil en Granada, ochenta mil en Córdoba y en Huelva, setenta mil en Cádiz y en Jaén, diez mil en Almería, en Ronda, en Antequera, en Algeciras… más de trescientos mil en toda Cataluña. Era domingo. Era un día de fiesta. Y fracturamos, sin ser del todo conscientes, el diseño que se había planteado de un Estado asimétrico (es decir, desigual). Nuestros grandes grupos políticos tenían decidido que nuestro futuro sería un gran Estado democrático y dos territorios dotados de poder político y capacidad de ejercerlo: Cataluña y País Vasco.

Nuestro pueblo, ese 4 de diciembre, intuyó lo que se estaba fraguando y decidió salir a la calle para mostrar su desacuerdo. Asombramos a todos. Sorprendimos a todos. Estábamos realizando un tránsito espectacular del sentimiento a la conciencia. Hombres y mujeres que jamás habían acudido a una manifestación, hombres y mujeres que no sabían muy bien el significado de la bandera blanca y verde, hombres y mujeres que desconocían el significado y alcance de la autonomía… salieron a la calle a romper con una ilimitada e histórica resignación. Se mezclaron los anhelos de libertad con la exigencia de igualdad de trato con otras Comunidades. La denuncia del paro se repartía con cabal igualdad con la celebración de nuestra identidad como pueblo. Esa fiesta se truncó con el asesinato en Málaga, nunca juzgado, del joven Manuel José García Caparrós. En suma, ese 4 de diciembre de 1977, el pueblo andaluz rechazó masivamente la discriminación a la que se pretendía someterlo. Sin saberlo, irrumpimos en la historia. Sin nombrarlos, rendimos homenaje a Ramón de Cala, Mariana Pineda, Picavea, Díaz del Moral, Pérez del Álamo, Pedro Vallina, Blas Infante… Realizamos un ejercicio de memoria, la única capaz de descubrir el disfraz de la historia impuesta. Desvelamos y desenterramos un proyecto cuidadosamente ocultado por nuestra joven y ambiciosa clase política. Cambiamos el diseño previsto… y lo hicimos con la grandeza necesaria. Ocupando el espacio público. Llenando nuestros noventa mil kilómetros cuadrados de territorio de una exigencia de igualdad y de derecho. Fuimos y ejercimos de pueblo. Pueblo andaluz. Pueblo universal.

Nuestro pueblo abanderó la reivindicación de una autonomía plena y en igualdad de condiciones y competencias que la de los autodenominados territorios históricos. Puso las bases que permitieron, años más tarde, celebrar y ganar el referéndum autonómico. Empujamos a nuestros representantes (no del todo convencidos) a lograr el máximo nivel de autonomía en el convencimiento de estar en nuestro derecho y en el convencimiento de que esto favorecería nuestro desarrollo y bienestar.

Han transcurrido más de 30 años. Estamos, en apariencia, muy  cabreados pero hemos olvidado. El olvido es el mejor aliado de la ignorancia y ésta es el caldo de cultivo de la injusticia. Nuestras instituciones se han confundido con los partidos que nos gobiernan y esa intencionada confusión ha generado en nuestro pueblo desconfianza en la autonomía (una grave equivocación) y no en quienes gestionan dicha autonomía. La crítica situación social y económica que sufrimos en la actualidad centra nuestra atención (que no nuestra acción) y oculta que nuevamente se está planteando un modelo de tratamiento desigual de los pueblos y territorios del Estado. En ello andan los grandes grupos políticos y las burguesías conservadoras de Cataluña y Pais Vasco. Exactamente como ocurrió en 1977.

¿Qué dijo nuestro pueblo el 4 de diciembre de 1977?

¿Qué dirá nuestro pueblo el 4 de diciembre de 2015?

Conmemorar el 4 de diciembre de 1977 es un ejercicio de reconocimiento a quienes hicieron lo que tenían que hacer. Lo hicieron con arrojo. Con valentía. Con franqueza. A nosotros, andaluces del 2015, nos toca ahora responder.

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Este artículo forma parte del primer número impreso de secretOlivo. Gracias a las personas que adquirieron su ejemplar de esta edición limitada ahora está disponible, de manera libre, en versión online.

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