La razón poética

La palabra poética (1). El tiempo

María Zambrano

El anhelado empeño por descifrar, por encontrar la huella dejada por una forma perdida, no solo ya de saber, sino de existencia, se instala en María Zambrano, en su afán por encontrar las raíces de la poesía y el pensamiento filosófico.

En el modo de vivir humano, lo decisivo es el tiempo. Sin embargo, el tiempo en que vivimos parece ser ya el resultado de una escisión. Será la poesía la que tienda a procurar la posible resurrección dentro de ese tiempo en decadencia.

La tesis zambraniana sobre el tiempo se fundamenta en las ideas que la pensadora malagueña arrojará en su artículo Consideraciones acerca de la poesía, publicado en la revista mexicana La palabra y el hombre en 1968, y que se sostiene sobre la base de que la poesía primera que nos es dada a conocer es lenguaje sagrado. Un lenguaje propio de un periodo sagrado anterior a la historia, verdadera prehistoria o más bien el Prólogo de toda la historia. Lenguaje sagrado que escuchamos todavía hoy en las fórmulas de la religión. Mas para el creyente no son poesía sino misteriosa verdad. La palabra sagrada es operante, activa ante todo. Y toda poesía tendrá mucho de ese lenguaje sagrado, primero; realizará algo anterior al pensamiento y que el pensamiento no podrá él solo cumplir cuando no se verifique.

Existe un libro venerable que puede ser considerado, por tantos motivos, uno de los orígenes de la poesía, El Libro del Adepto -de la iniciación por la palabra- del antiguo Egipto. Zambrano analiza la escena de la momia perfecta que se presenta compareciendo ante sus jueces y que dice ritualmente unas palabras que dan razón de un aspecto especial de su vida terrestre. Al final de cada uno de estos exámenes, unas palabras sagradas, ejecutivas, sacramentales: “Pasa, eres puro”. En ese mismo instante, le es franqueada una puerta hacia esos espacios vedados que comportan la libertad, de una realidad oculta. Precisamente en el deseo de esos espacios que cuando se abren han de ser sentidos, localiza la pensadora al poeta, devorado por la nostalgia de esos espacios. Es entonces cuando la poesía pretende ser como un conjuro para descubrir esa realidad cuya huella enmarañada se encuentra en la angustia que precede a la creación. De ahí el espejismo que al poeta moderno le ha hecho sentir la nostalgia de su infancia, que en realidad es situar en la infancia el lugar de la nostalgia.

Avanzado en su camino, Zambrano señala un momento peligroso para la existencia y para la suerte de la poesía: la Épica. Será peligroso porque cuando el hombre se lanza hacia su historia, cuando inaugura el modo de vivir histórico que conocemos, la poesía lo acompaña. Se puede decir que en este momento es cuando nace la poesía propiamente dicha, pues se desprende del lenguaje sagrado y se independiza constituyéndose como poesía, lenguaje ya humano. Será entonces memoria; memoria que guarda la imagen de una Edad de Oro y que atesorará las hazañas del tiempo histórico. Este memoria dignificará la historia real.

Tras de la Épica, nace la Lírica, que para la pensadora será esencialmente elegía, llanto que corresponde a la existencia individual del hombre, que vive como individuo una vida separada y hermética, sintiéndose perecedero. En este modo de vida, que da nacimiento a la Elegía, la cuestión del tiempo se agudiza aun más. Es como si se viviese solamente lo pasajero, consumiéndose por el espectáculo de su paso. Es aquí cuando Zambrano considera que la poesía llora; luego, recordando, intentará crear la imagen mágica del tiempo sagrado por medio de una forma de lenguaje activo, creador. La poesía seguirá buscando la inocencia de la palabra. Pero la palabra se volverá hacia su contrario, o su enemigo: el silencio. Y querrá unirse a él en vez de destruirle. Es, según la autora, la “Música callada”, “Soledad sonora”, bodas de la palabra y el silencio.

Pero al retroceder hasta el silencio -dirá- la palabra tendrá que adentrarse en el ritmo. Tiene que absorber todo lo que la palabra en su forma lógica había dejado atrás, la patria primera de la que se había desprendido. Porque solamente siendo a la vez pensamiento, ritmo y silencio parece que la palabra recupere su inocencia perdida, y ser entonces de nuevo pura acción, palabra creadora o al menos dotada de indeleble y de imprevisible eficacia.

Ana Silva

Ana Silva

Subdirectora de secretOlivo. Jurista y zambraniana.
Ana Silva

Latest posts by Ana Silva (see all)

2 Comments

2 Comments

  1. Pingback: Generalife; Enrique Morente y María Zambrano « El Secreto del Olivo

  2. Pingback: La Palabra Poética (2). El nacimiento de la poesía « El Secreto del Olivo

Deja un comentario

secretOlivo es una revista y web de Cultura Andaluza contemporánea

Archivos

secretOlivo.com utiliza una licencia Creative Commons. (CC BY-SA 3.0)

parriba